Los lentes son medios transparentes de vidrios, cristal o plástico, limitados por dos superficies, la cual al menos una de ellas es curva.

Esa curvatura permite la refracción de la luz y corregir así distintos problemas de la visión.

Existen dos tipos de lentes:
Lentes convergentes:

También son conocidos como positivas. Tienen como característica que son gruesos por la parte central y más estrechos en los bordes.

Este tipo de lentes se aplican en ópticas para corregir problemas visuales que afecten a la visión de cerca, como la vista cansada, la hipermetropía o el astigmatismo hipermetrópico.

Lentes divergentes:

Los lentes divergentes, también llamadas negativas, al contrario que los convergentes, son más gruesos por los bordes y más estrechos en el centro.

Tales lentes separan los rayos de luz que viajan en paralelo a su eje principal.

Los lentes divergentes se utilizan para corregir defectos refractivos de la visión como pueden ser la miopía y algunas clases de astigmatismo.